Ayer en la
mañana tenía una reunión de trabajo fuera de la oficina. Calcule levantarme a
una hora determinada, pero como pasa muchas veces, me cogió el sueño levante un poco más
tarde. Me bañe y arregle y salí de casa muy apresurada, pues estaba un poco
tarde. Me subí al carro, maneje de prisa y llegue al estacionamiento del
hospital a donde me dirigía para la reunión de trabajo. Al llegar, me percate
que tenía unos 4 minutos para parquearme y caminar hacia el hospital. (cabe
recalcar que el hospital es bastante grande y el salón de reunión a donde me dirigía
quedaba retirado de la entrada principal del hospital). Estacioné el carro en
el cuarto piso del estacionamiento, y tome el elevador hacia el primer piso. Cuando
llegue al primer piso, al abrir la puerta del “lobby” había un señor y una
señora delante de mí, la cual parecía de edad avanzada; la señora caminaba muy,
pero muy despacio. Yo me estaba desesperando pues tenía muy pocos minutos para
llegar al lugar. Así que rebase a la señora por el lado, y cruce la calle
corriendo. Al llegar a la entrada principal del hospital, caminaba rapidísimo,
pues tenía una distancia para llegar al salón de reunión. Irónicamente aunque
iba de prisa, me detuve a pensar: wow, yo con solo 29 años y estoy aquí
corriendo literalmente, para llegar a una reunión. Mientras los años, quizás,
no le permiten a la señora -que estaba en la puerta del estacionamiento-
correr. Me imagino que ella corría también cuando estaba más joven. Tuvo momentos
en los que tuvo que apurarse para llegar a un sitio. Mas hoy el cansancio de
los años no se lo permite. Recordé que también llegare a esos años- que aunque
quiera correr para llegar a un sitio, o simplemente quiera correr por placer-
el cansancio de los años no me lo permitirá...Yo La vi a ella en mi, y me vi también
en ella. Y concluí que debo correr más, no por llegar a los sitios a tiempo
(aunque si es necesario, pues también lo debo hacer); pero si correr más por
placer, por agradecimiento, por vivir y sentir. Y no es que está mal caminar
despacio y no tener las fuerzas para correr; lo malo es no aprovechar el tiempo
hoy; si corro y vivo el hoy, mañana cuando llegue el cansancio, también habrá satisfacción.
Y la satisfacción de haber corrido, mejor dicho, vivido mi juventud, traerá paz
y gozo al corazón; pues el cansancio del hoy que vendrá, ya habrá tenido su compensación...vive
hoy!

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