No somos del
todo bueno, ni del todo malo. Bueno, no somos buenos. No siempre queremos la
verdad, ni siempre la decimos. A veces ocultamos la verdad para salvar a otros;
y otros a veces la ocultan para herir. No siempre decimos lo que sentimos, ni
sentimos lo que decimos. Cuando decimos usualmente es para herir, y cuando
sentimos usualmente callamos. Somos incoherentes, y a veces muy logicos y
determinados; queriendo conquistar un mundo que no nos conviene, evadiendo lo
que realmente amamos. Porque andamos corriendo tras lo pasajero, nada que
perdura, alas destrozadas, cielos en penumbras. Somos un “si” incierto y un
“no” rotundo equivocado, que a veces es un “quizas” confuso bailando en ilusos
brazos. No nos quedamos, no porque no queremos, sino porque el miedo a lo
desconocido (que puede ser lo que soñamos) nos ata de manos. Nos quedamos en el
ciclo enfermizo del dolor por costumbre a vasos medio vacios, y medio llenos de nada, ignorando los
vasos llenos que nos esperan. Somos un lamberinto de preguntas sin respuestas,
una enciclopedia de emociones, un universo de contradicciones, dos mundos
paralelos donde no convergen lo que queremos con lo que la sociedad demanda que
tengamos. Y asi somos: enredados, locos, incongruentes, de matices iguales y
diferentes, que a veces son un arcoiris, y otras una avalancha de nieve que no
deja de crecer y moverse…y en un mundo tan confuso como este, es bueno seguir
siendo diferente, con una pizca de amor y humor tangible que cambian el
ambiente. Aun con tanta locura, la vida es una ruleta rusa que se debe vivir
de frente; con sonrisas, lagrimas, lluvias y todas las estrellas que alumbran
los occidentes. Asi de simple y complejo, asi de hermoso y confuso, asi caminamos la vida, amando con el alma cambiamos para bien el mundo.
Yamelly Pena
Ella es hermosa, de esas que pocos entienden. Ella es fuerte, no se da por vencida y sus alas no se acortan tras la caída. Ella es águila serena, y ágil que contra las rocas se arranca el hocico, y con sus pezuñas sus alas para renacer. Ella es la miel, dulce sabor de mujer que no se deja vencer. Ella es tierna y ladrona, robándose el corazón de aquellos que encuentra en su camino. Ella, de armas tomar, no le teme a las tormentas, ni a confrontar. Ella es conquistadora de puertos desconocidos, amante de las poesías, soñadora, de ojos que conquistan, mirada que enamora. Ella es así de mucha entrega y poca tolerancia – no es perfecta- es un misterio descubierto de prosas, besos, sonrisas, caricias, abrazos y paz. Ella es noble y capaz, le sobran heridas y razones, pero sin medida sabe amar.
Yamelly Pena

Aprendimos de alguna manera a amar a otros, pero no aprendimos a amarnos a nosotros mismos. Aprendimos a conformarnos con tan poquito en las cosas del amor. Pensamos que un “hola” era mucho más de lo que fue. No aprendimos que un acto de presencia no es lo mismo que estar presente. No entendimos que quien realmente nos ama nos regalaría la luna, y si se tornara imposible, nos llevaría hasta ella. De alguna manera aprendimos que “peor es nada”. No nos enseñaron a NO conformamos con migajas, con sobras. No aprendimos que las pequeñas dosis de amor de vez en cuando no son cura, sino enfermedad- te quedas siempre con la necesidad de mas, para recibir menos. No nos enseñaron que merecemos tiempo de calidad, ser tratada como una reina. Si no hay constancia en su conquista por ti, puede que le intereses, pero lo seguro es que no eres su opción número uno. Si entre sus cosas que hacer eres la tarea olvidada, no tienes que reclamarle nada, solo camina hacia el lado opuesto. Si te preguntas en que numero de su lista de sus prioridades estas, lo más probable es que eres de los últimos. Si no puede reconocer sus faltas, pero las tuyas te las echa en cara, da la espalda. Si no recibes igual, o más de lo que provees tú, no te conformes con lo que sobra. No aprendimos bien que a veces la falta de cariño afectivo de nuestra figura paterna nos hace anhelar en la pareja aquello que no recibimos en la niñez. Y entonces, nos inclinamos por parejas que nos dan lo mínimo de amor, para no pensar que estamos solas. O sea, nos conformamos con muy poquito, simplemente para que nuestro banco del amor no esté completamente vacío, o en déficit. Pero es importante recordar que aquello está acentuado en el noviazgo, se agudiza aún más en el matrimonio… pero el amor es entrega, y sacrificio, es lealtad, paz, estas primero en su lista de prioridad. Aunque no hayamos aprendido bien a amarnos primero- a valorar quien realmente somos-, todavía no estamos tarde para empezar. Si te gusta disfrutar de una buena comida, llévate a ti misma a buen restaurante. Regálate a ti misma lo que esperas de tu pareja. Disfrútate. Vive. Te mereces ser amada a toda potencia, no a gotitas por escases. Aunque la ausencia es dolorosa, la presencia a medias es como estar anclado a un muelle desolado, viendo todo los barcos del amor zarpar sin ti. No te hagas ese daño.

Que te miren a la luz de tus complejos y defectos, y puedan admirarte, amarte y abrazarte mas allá de ellos no tiene precio. Que te quieran con o sin maquillaje, con o sin espinillas, desgreñada o estilizada, cuando sonríes con los ojos, o te explotas a carcajadas; cuando tienes la razón o no, cuando algunas libras están demás o esas que algunas le sobran, te faltan en algún lugar, que te amen así...O esa que te ame a pesar de tus ronquidos, que ella te tome de la mano cuando no te queda nada. Que tus defectos sean solo pinceladas, porque el cambas del amor tiene también desorden que encanta. Que te amen con tus complejos y defectos, porque el secreto está en el alma. Porque el vínculo eterno no se encuentra en los ojos, sino en la mirada. Porque la conexión no está en lo tangible, sino en el arte de las pinceladas. Porque un artista no busca perfección, el hace de lo imperfecto su morada; le agrega pasión, y si tiene su obra de arte, no le hace falta nada; su felicidad se encuentra en su musa desordenada.
Yamelly Pena