Hay muchos hombres
equivocados pensando que deben tener la vida resuelta para poder conquistar a
una mujer exitosa. Si bien es cierto que dichas mujeres no queremos un haragán,
vividor, es mucho más cierto que hay una gran diferencia entre un hombre que maneje
dinero, y un hombre trabajador.
Recuerdo una conversación que tuve con una amiga
a la cual quiero mucho. Ella me contaba que en su país hay dos tipos de hombres:
el vividor, y el que se menosprecia o se considera menos po no estar
a la “altura” de éxito que está una mujer. Este último se intimida porque quizás
no vive en un área prestigiosa, no tiene un carro del año, ni gana muchísimo
dinero, como la mujer la cual le interesa. Entonces, como se siente presionado
por no poder tener y/o proveer el mismo estatus social, o estilo de vida se inhibe
de conquistarla. Es así como este tipo de hombres se retrae, y deja ir a la
mujer que puede, pero sobre todo quiere hacerlo feliz; sin entender que una mujer
independiente, madura y genuina busca otras cosas. Ella busca un hombre
trabajador, que no tenga miedo de echar hacia adelante; un hombre que aunque no
tenga mucho, sabe como administrar lo que tiene. Un hombre que sabe proveer, y si pasa
momentos difíciles no perdurará así toda la vida. Un hombre que aunque no tenga
una súper casa, te reciba como si llegaras a un palacio. Un hombre que aunque no
tenga un carro del año, está disponible a ir contigo hasta al fin del mundo. Un hombre
que aunque no es adinerado, no se aprovecha de lo que tienes, sino que con
detalles (que muchas veces no cuestan mucho –como una rosa, una carta etc.) te
enamora a cada momento. Un hombre que aunque quizás no tiene una carrera, no
desaprovecha oportunidades para aprender, y es educado. Un hombre que entiende
que una mujer necesita ser amada, y que eso no tiene precio, horario, ni fecha
en el calendario. Un hombre que aunque no lo tenga todo, por ella da todo a
cambio... Eso es lo que realmente buscamos.

